Tania Ramírez

Directora Académica
Instituto SIMA
Monterrey, México

Cuando decidimos transformar la forma de enseñar ciencias en nuestro colegio, teníamos muy claro que no queríamos limitarnos a cambiar un libro de texto por una plataforma digital. Buscábamos una metodología que ayudara a nuestros estudiantes a desarrollar pensamiento crítico, a comprender los fenómenos científicos y a aprender de una manera mucho más significativa. Así fue como descubrimos Science Bits.

Soy Tania Ramírez, directora académica del Instituto Sima, y parte de mi trabajo consiste en supervisar la implementación de los programas académicos, acompañar al profesorado y trabajar de la mano con las familias para garantizar que nuestro alumnado reciba la mejor educación posible. Desde el primer momento entendí que este proyecto representaba un cambio importante para nuestra forma de enseñar las ciencias en secundaria.

No voy a decir que la implementación fuera sencilla. Al contrario. Lo primero que detectamos fue que el nivel de exigencia del programa era superior al que nuestros estudiantes estaban acostumbrados. Al principio les costaba enfrentarse a preguntas que no tenían una respuesta inmediata y a una metodología que les pedía analizar, reflexionar y construir sus propias explicaciones.

Sin embargo, esa dificultad inicial terminó convirtiéndose en una de las mayores fortalezas del programa.

Conforme avanzaba el ciclo escolar, los estudiantes dejaron de ver esos retos como un obstáculo y comenzaron a incorporarlos a su manera de pensar. Poco a poco aprendieron a cuestionar, a investigar y a resolver problemas siguiendo un proceso lógico. Ese cambio de mentalidad era precisamente lo que buscábamos cuando decidimos apostar por una nueva forma de enseñar ciencias.

Uno de los aspectos que más nos ayudó fue contar con un equipo docente muy preparado. Nuestros maestros aceptaron la metodología con mucha facilidad y supieron adaptarla a la dinámica de sus clases. Cuando el profesorado comprende el propósito del programa y lo hace suyo, el impacto en el aula es mucho mayor.

También tuvimos que hacer algunos ajustes en la infraestructura del colegio. Como nuestro modelo educativo no es completamente digital, organizamos espacios específicos para trabajar con la plataforma: una sala destinada a las clases de Science Bits en secundaria y otra para Math Bits. Esta organización permitió integrar los recursos digitales educativos sin alterar el funcionamiento del resto del colegio y facilitó una implementación mucho más eficiente.

Con el paso del tiempo empezamos a ver resultados que iban mucho más allá de las calificaciones.

Lo que realmente cambió fue la forma en que nuestros estudiantes enfrentaban los problemas. Dejaron de buscar respuestas rápidas y comenzaron a hacerse mejores preguntas. Ese desarrollo del pensamiento crítico es, para mí, uno de los mayores logros de todo el proyecto.

Los resultados académicos también respaldan ese cambio. En nuestro colegio presentamos la Prueba PAA, utilizada en México para el ingreso a preparatoria, y año tras año nuestros estudiantes obtienen excelentes resultados. Además, consiguen un alto porcentaje de becas en algunas de las instituciones educativas más importantes de Monterrey. El último año alcanzamos un 38% de alumnos becados y, históricamente, mantenemos un promedio cercano al 41%.

Estoy convencida de que estos resultados no responden únicamente al esfuerzo del alumnado o del profesorado. También son consecuencia de trabajar con una metodología que promueve el aprendizaje significativo, desarrolla competencias científicas y prepara a los estudiantes para analizar, argumentar y resolver problemas, habilidades fundamentales en la educación actual.

Hubo otra decisión que marcó la diferencia. Detectamos que el mayor reto aparecía cuando los estudiantes comenzaban a utilizar la plataforma directamente en secundaria. Por eso decidimos adelantar su implementación a sexto de primaria. Empezamos trabajando el programa en español para que se familiarizaran con la metodología y, cuando llegan a secundaria, continúan utilizando Science Bits y Math Bits en inglés.

Ese pequeño cambio transformó completamente la transición entre primaria y secundaria. Hoy los estudiantes llegan conociendo la estructura de las lecciones, la dinámica del aprendizaje basado en el método científico y la forma de trabajar de la plataforma. Ya no tienen que adaptarse a la metodología; pueden concentrarse desde el primer día en comprender las ciencias y desarrollar nuevas competencias.

Cuando miro hacia atrás, tengo claro que la decisión de incorporar Science Bits fue mucho más que una apuesta por la innovación tecnológica. Fue una apuesta por cambiar la manera de enseñar ciencias en la educación secundaria en México.